Todos para uno… ¡y uno para todos!
En las secciones: Marketing Hotelero, Turismo 2.0, Varios
Hace poco leía una nota referente al Hotel Bauen de mi ciudad natal, Buenos Aires.
Para los que lo conocen, convengamos en que no se trata de un hotel más dentro de la gran cantidad que operan en la ciudad. Por su historia particular, desde su nacimiento hasta algunos años atrás, siempre fue noticia.
Su construcción se debió a la organización del Mundial de Fútbol del año 1978, y contó con el apoyo económico del gobierno militar de aquellos años.
Más tarde, problemas económicos relacionados con las frecuentes crisis que asolan a la Argentina obligaron a su cierre en el año 2001.
Y aquí viene la parte más interesante, y motivo de este post: y es que en el mes de marzo de 2003, los hasta ese momento ex empleados del hotel lo “ocuparon” y empezaron a reacondicionarlo, para más tarde reabrirlo al público y hacerlo funcionar nuevamente.
A día de hoy trabaja como una cooperativa, donde todos los empleados independientemente del cargo que ostenten, cobran el mismo sueldo. Su objetivo es mantenerlo funcionando y que no se pierdan los puestos de trabajo.
Ahora me entero de que el hotel Duques de Medinaceli, hotel de cinco estrellas situado en el Puerto de Santa María, Cádiz, permanece abierto y atendido apenas por cuatro de los que fueran en sus buenos tiempos 22 empleados.
Independientemente de los motivos que llevaron a esta situación, las preguntas que me hago son:
- ¿Se resiente el servicio del hotel por ser llevado a cabo de esta forma?
- Este tipo de situaciones, ¿pueden llegar a sentar un precedente para hoteles en situación similar?
Contestando las preguntas en orden, en principio podríamos especular con que la calidad del servicio del hotel debería disminuir: es lógico, cuatro personas no pueden hacer el trabajo de veinte. Pero a favor de los empleados, el sentido de pertenencia de los mismos hacia el hotel debería ayudar a lograr que sea todo lo contrario, o como mínimo, que los estándares básicos se cumplan. Igual es difícil, pero lo intentan.
La segunda pregunta es más difícil de responder: la coyuntura actual nos indica que aquí en España, esa situación podría repetirse, ya que la crisis no respeta categorías ni pasado glorioso de ningún hotel.
No obstante, debería existir otro componente para que, llegados a esta situación, los empleados de un hotel decidieran tomar al toro por los cuernos: la solidaridad y la cooperación entre los compañeros es crucial, ya que sin ese espíritu de lucha seguramente la epopeya fracase antes de empezar.
Roguemos porque estas situaciones sean anécdotas puntuales, pero llegado el caso, la frase tan utilizada por los Tres Mosqueteros en la inolvidable novela de Alejandro Dumas sea el punto de partida para evitar el cierre.
Seguramente si esto pasa, posteriormente habrá otros problemas judiciales respecto a quién es el propietario del hotel, si los antiguos dueños o los trabajadores: pero esa será otra historia.











Crisis y hoteles por @javierarrese http://t.co/YwtsVb63
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