Su hotel necesita una organización federal.
No sé si siguen los salones del automovil que se celebran anualmente por el mundo. Junto a modelos preparados para su comercialización hay otros que buscan más sorprender que tener una vida en la carretera. Suelen ser los llamados prototipos, coches más o menos revolucionarios cuyas respuestas a determinados problemas de conducción se adoptan parcialmente o no se adoptan pero ayudan a desarrollar soluciones posteriormente.
Un poco así se puede ver este artículo. Una especie de idea prototipo de la que puede sacar la parte que más le convenga a su hotel… o aplicarla en su conjunto.
Y la idea es la siguiente. Puesto que un hotel está compuesto de distintos departamentos ¿por qué no permitir el funcionamiento autónomo de cada uno de ellos? Al fin y al cabo nadie mejor que los trabajadores de cada departamento para conocer sus necesidades y las de los clientes con los que tratan habitualmente.
Supongamos por un momento que el departamento de bares funcionara de una forma autónoma. Se organizaría para dar un servicio adecuado al cliente, contrataría el personal que necesitara, montaría las fiestas y eventos que creyera convenientes… En definitiva, maximizaría sus recursos.
¿Quiere esto decir que el hotel sería un reino de taifas? En absoluto. La dirección se encargaría de coordinar los distintos departamentos (no de gobernar), asignaría presupuestos tras escuchar a los directores de departamento, propondría acciones, incentivaría la colaboración y cuidaría de que se siguiera la cultura del hotel.
El poder, las tomas de decisiones se trasladarían al nivel donde se actúa, donde se mantiene un contacto directo con el cliente. Los trabajadores estarían motivados, pues verian que sus aportaciones son tenidas en cuenta.
Pero claro, habría que cambiar algunas tendencias actuales. Se debería dar auténtico valor al trabajador. El proceso de selección debería ser exhaustivo. La formación continua formaría parte importante de la gestión. La libertad de acción sería respetada. El error se reconocería como opción de mejora. El objetivo sería satisfacer al cliente y no al superior.
Claro, estamos hablando de ciencia ficción. ¡Entregar el poder! ¡Confiar en los trabajadores! ¡Ceder las riendas del negocio!
Sin duda resulta difícil de poner en marcha, pero más por barreras mentales que por barreras estructurales. Es cuestión de empezar a andar. Igual nos damos cuenta de pronto que estamos conduciendo un prototipo por una autopista y adelantando a un montón de utilitarios.











Totalmente de acuerdo!
Y por que no, incluso, dieran servicios a otros establecimientos?
¿Por que no un modelo donde los departamentos son redes y éstos pueden dar respuesta al agregado empresa X o al agregado empresa Y?
Si me lo permites Juan, mira el dibujo de la ultima diapositiva de aqui: http://www.slideshare.net/eduwilliam/hacia-el-tur…
Abrazos
edu